PAN DE REMOLACHA Y COSAS FEAS

CAL 209,6 · HC 46,7 · PR 7,0 · GR 0M6 [100 GR]






Vengo de leer a Biscayenne, y creo [con mayúsculas. Creo de creer] que esta reflexión es necesaria.

Voy a sacar toda la mierda algunas pequeñas quisicosas a la luz y voy a airear mis trapos sucios. Vamos a hurgar un poquito en el interior del blog.

Y vamos a empezar por el principio. Que solo puede ser uno. ¿Quien soy yo?

Detrás de EnLaLuna está una personita de 34 años, que no vive ni por ensueño la vida que pensó pero que no cambiaría la vida que tiene por nada del mundo. Siempre he hecho lo que he querido, y asumido las consecuencias de mis actos, por eso no me arrepiento ni de mis errores.

También hay una persona activa, una madretere de manual, militante de cosas políticas humanas varias, integrante de algún movimiento social que otro, y de una ONG dedicada a las personas que no tienen la fortuna de tener un techo que las cobije, o alguien que les ofrezca un café y una conversación. Creo que deberíamos reflexionar sobre como sería la vida si nadie nunca nos preguntara esto tan tonto de ¿Como ha ido el día?. Es más, sé que deberíamos hacerlo.

Y lo confieso, me equivoco muchas veces. Muchas. Infinitas. Y todas, sin excepción, me han servido de algo. Todo tropiezo en la vida es una oportunidad para crecer, esto hay que saberlo.

Una persona incapaz de ocuparse [como se merecen] de sus amigos, multiocupada a tiempo completo porque no es capaz de enfrentarse a sí misma y que se encierra con llave en la cocina cuando no tiene nada que hacer. O cuando lo que tiene que hacer le disgusta profundamente.

Y hablando de pucheros.



Confieso mis más bajas verdades, a saber:

...Hace 8 o 9 años mis conocimientos culinarios eran: arroz con tomate, pasta con tomate, verduras con bacon, ensaladas y sandwich mixto a la plancha. Ya. Ah y filetes, me salían duros como suelas de zapatos pero así y todo los hacía. Y me los comía, qué remedio.

...Se me olvida poner sal a las comidas, y cuando pongo, nunca sé cuanta. Me he comprado un molinillo y sé que 20 vueltas por persona está correcto para platos sosos [patatas o arroz] y cuando llevan más alegría [especias, cítricos] con 15 va sobrado.

...A veces olvido que tengo un blog y me como las cosas sin fotografiarlas. Gula, lo llaman.

...Mi cocina es pequeña y está saturada de trastos. No tengo vajillas maravillosas ni chorrocientosmil manteles de colores ideales de la muerte, me las arreglo con un puñado de trapos de cocina que siempre están arrugados, y cuatro o cinco cuencos y platos que he heredado o comprado en bazares y mercadillos y de los que tengo uno de cada. Y muchos, tienen pequeños desconchones que nunca se ven en las fotos.

...La luz en mi casa es terrible, y uso un foco [de jardín que es el más barato y no tiene pie ni interruptor] y una pantalla de corcho blanco [que saqué de la caja de un plasma que alguien tiró a la basura] para hacer fotos, esto desde hace unos meses, que antes... sin comentarios. Cuando hago fotos pongo el foco boca arriba en la mesa y el corcho en una mano, la cámara en la otra... en fin un show.

...Compro muchos ingredientes y después no sé para qué se usan.

...Olvido que tengo cosas al fuego y se me queman. Habitualmente. El sabor más característico de mi comida es: churruscado.

...Solo como cosas sanas, integrales y poco sabrosas. Nada de azúcar ni de grasas saturadas ni grasas animales. Pero en fiestas de mi pueblo desayuno chocolate con churros y después me como un bocata de txistorra y me siento muy culpable, pero me bebo dos cervezas y se me pasa. Cuando no se me pasa, me tomo otra cerveza.

...Soñador no dice nada de mis desayunos integrales, porque es un ser adorable, pero sospecho que come terrones de azúcar a escondidas. Y cuando duerme mastica en sueños lonchas de bacon a la plancha.

...Todas las cosas que han salido en mi blog están catadas, se han comido y han pasado el control de calidad. Creo honestamente que se pueden cocinar siguiendo la receta sin contratiempos ni sorpresas. Nunca he añadido ingredientes ni modificado fraudulentamente recetas. Y todas mis fotos sin excepción han pasado por Photoshop, ya os hablé de la luz.

...Uso colorantes. Sí. El helado de té verde sale marrón. ¿Que pasa? No he publicado estas recetas por pudor, pero cuando lo haga, los pondré en la lista de ingredientes.

Todo este acto de confesión viene a cuento de un pan de remolacha. El pan, es espectacular. Su textura, su sabor, su miga... pero ay... su amasado no fue ningún cuento de hadas.

Amasar este pan fue la peor pesadilla, y la confesaré con todos mis errores para que aprendáis de ellos, que para esto estamos aquí y creo firmemente que si no repetís mis tonterías os saldrá bien a la primera. Y si no, quien amasa sabe que el pan es muy personal y a veces la masa sale caprichosa y eso siempre es un reto.



INGREDIENTES

Remolacha asada, 220 gr* triturada hasta tener un puré [con algunos tropezones que dan encanto]
Masa madre de centeno [Dan Lepard], 150 gr
Harina de fuerza, 100 grs
Harina floja de trigo, 325 grs
Agua, 200 gr
Sal, 10 gr

*Primer error, cocer la remolacha. Aporté muchísima más humedad de la que necesitaba la masa.


MODUS OPERANDI

Mezclamos la masa madre con el agua y 50 grs de harina de fuerza, lo batimos hasta disolver y añadimos todos los demás ingredientes excepto la sal. Dejamos reposar 30 minutos, añadimos la sal y comenzamos los amasados.

Hay dos opciones, más la mía.

La primera es amasar durante 10-15 minutos. Sospecho que el amasado sería algo menos bestia que el método Bertinet pero andará cerca.

La segunda, método Dan Lepard:

10 segundos de amasado - 15 segundos de reposo
10 segundos de amasado - 15 segundos de reposo
10 segundos de amasado - 15 segundos de reposo
10 segundos de amasado - 30 minutos de reposo
10 segundos de amasado

Y mi método. Empezamos por cocer la remolacha en lugar de asarla al horno. Mal. Muy mal. Esto aporta mucha humedad. Muchísima.


Y un amasado a lo Bertinet, pensando "ya se doblegará". Pero no lo hace. Lejos de doblegarse, al cabo de quince minutos la masa es una bestia pegajosa que no podemos gobernar. Se pega y estira como un demonio malvado. Hay restos rojos por toda la cocina. Encimera. Suelo. Azulejos. Desesperada, llegada a este punto la metí en un molde [ese alien no podía quedarse en otra parte, se desparramaba] y me fui a hacer otras cosas dispuesta a olvidar. Al menos, un rato.


Pero como esa masa rojiza golpeaba mi conciencia, finalmente cedí y escribí en Google "masa pegajosa como lo arreglo" y aquí di con la clave. No soy la primera ingenua, que alivio! Ahora me siento igual de mal, pero más acompañada.


Se deja reposar una hora, se estira la masa y se plega, y se repite dos veces más (tres reposos, estirados y plegados en intervalos de una hora).

Ejem. Digamos que había reposado un rato. Así que me unté de aceite los deditos, la estiré, plegué y noté como la textura había mejorado sensiblemente y no se desgarraba tanto. Una hora. Va bueno, 45 minutos, que ya era tarde. Nuevo plegado, nuevo reposo de 45 minutos. Me fui a la cama, que no aguantaba más. Ya se verá mañana...

Se mete en la nevera y se deja dormir toda la noche y que leve feliz nuestro pan.

Levó, pero no mucho, más bien... poquito :(

Por la mañana, lo sacamos de la nevera, y nos olvidamos de nuestra masa durante una hora, para que atempere. Boleamos, formamos y tallamos, y lo cocemos (15 minutos a 250º y otros 30-35 a 200º, con vapor o un vaso de agua dentro del horno)

Atemperó algo menos, que hacía calor, la boleé y al horno, dentro de su molde que no me fiaba. Metí el pan con un vaso de agua para hacer vapor, y me olvidé de bajar la temperatura. Vaya. Menos mal que el máximo de mi horno son 225º.


Dicho todo esto, cuando el pan enfrió debo decir que:

...En el horno creció muchísimo, desbordó el molde.
...Su sabor es maravilloso, con un recuerdo ligero pero muy profundo a tierra.
...Su miga está bien formada, ligeramente apelmazada en el centro por la mala cocción.
...La corteza es crujiente y gordita, rica rica.




Fuente: Madrid tiene miga
Si no teneis masa madre, probad con la receta de Albahaca y Canela. No he probado esta variante pero la persona que anda tras ese blog merece mi plena confianza.

POTAJE DE SOJA VERDE

CAL 251,2 · HC 15,7 · PR 13 · GR 15,1 [RACIÓN*]
*[CONTANDO 3 RACIONES]


Domingo en casa.

Hacía ya mucho tiempo que no dedicaba un domingo a remolonear estar.

No me disgusta la idea, aunque generalmente prefiero levantarme activa, con cosas que hacer, desayuno que preparar y compromisos que atender, o al menos planes [relajados, del tipo ir de cañas, ver un museo o acudir a una mani, cosas de estas].

Aún así, a veces los astros se conjuntan para regalarme un domingo de estar.

Mi noción de estar no se limita al sofá, que he probado apenas un ratito durante la comida, sino que suele pasar por vaciar armarios, limpiar cajones, organizar la nevera y revisar las fechas de caducidad de todo lo que cae en mis manos durante este proceso.

Después de todo esto, y tras un té negro especiado a media mañana, he seguido con el cajón de los abalorios: he arreglado unos pendientes, compuesto otros dos, y apuntado "comprar ganchitos para pendiente y bolitas de plata".

Estos domingos son bienvenidos cuando no abundan. Cuando una no tiene nada que hacer se lo tiene que inventar, o si hace bueno, bajarse con los patines a atemorizar a los viandantes. Pero uno, así, de vez en cuando, pues no está mal. He podido escuchar música, hacer la declaración de la renta y poner a templar los ingredientes de unos muffins maravillosos que espero tomarme con una amiga a media tarde. También he revisado mis germinados de fenogreco [no preguntéis, yo tampoco sé por qué diablos compré eso] y he intercambiado impresiones con una incipiente masa madre que descansa en un tarro en la cocina.

Y como trasteando trasteando han aparecido unas algas, que no sé como se llaman ni para qué sirven, pero que en cualquier caso no voy a dejar que se pongan azules antes de usarlas, pues me he animado y las he echado a la comida, y la verdad, estaban buenas, las cosas como son!

Y hoy tocaba soja verde, que es una legumbre estupenda, sanísima y que se prepara igual que las lentejas, que se usa muy poco pero que es económica y nutritiva, y a mí me encanta.

¿Os apetece?



INGREDIENTES 
[2-3 RACIONES]

Soja verde, 100 grs peso en seco, puesta a remojo 10-12 horas antes
Alga kombu*, un trocito

Salsa de tomate, 3 o 4 cucharadas [50 grs]
Caldo de verduras, una pastilla
Pimentón, media cucharadita
Aceite

*El alga kombu se utiliza para eliminar los gases que provoca la soja al consumirse en este formato. En realidad sirve para todas las legumbres y es muy eficaz.

Verduras:
Yo puse...
Algas deshidratadas, 20 grs [lo suyo sería poner unos 200 gr de espinacas o acelgas]

Hortalizas:
Yo puse...
Cebolla, una mediana [150 grs]
Zanahoria, una mediana [75 grs]
Nabo, uno pequeño [80 grs]
Ajo, dos dientes

Todas son opcionales, podemos añadir calabacín, patata, berenjena... lo que nos apetezca. Yo usé lo que tenía en la nevera.

MODUS OPERANDI

Para empezar en orden, la noche anterior ponemos la soja a remojo, con un trozo de alga kombu en el agua. Antes de empezar la receta, aclaramos la soja y el alga y lo reservamos.

En una cazuela ponemos agua fría, y añadimos la soja con el trocito de kombu. El agua debe cubrir y pasar dos dedos de la soja, que absorberá bastante.

A partir del primer hervor, bajamos el fuego y lo tenemos 10 minutos. Desespumamos si hace falta.

En este ratito, preparamos el resto de ingredientes: lavamos y escurrimos bien las algas si las usamos, o dejamos preparadas y cortadas las acelgas o espinacas [o la verdura que hayáis escogido: judías verdes, repollo...] y cortamos algo más de la mitad de las hortalizas que tenemos en daditos medianos.

Cortamos el resto de hortalizas en daditos pequeños para sofrito, y los reservamos aparte.

Añadimos ahora el caldo, la verdura y las hortalizas cortadas en dados medianos. Las otras todavía no! Dejamos que vuelva a hervir y lo tenemos unos 20-25 minutos [vamos probando].

Cuando esté a punto de terminar, ponemos aceite en una sartén y pochamos las hortalizas que teníamos reservadas cortadas en daditos pequeños [yo usé zanahoria, cebolla y los ajos] y cuando estén ya blanditas, añadimos el pimentón, damos un par de vueltas rápidas para que se rehogue sin quemarse, y añadimos el tomate. Dejamos el conjunto al fuego 2-3 minutos.

Cuando tengamos la soja preparada, retiramos el trozo de kombu que ya ha cumplido su función, añadimos el sofrito y lo servimos.

Pan de manzana... y algunos príncipes y princesas

CAL 342 . HC 40,6 . PR 9,2 . GR 17,1 [100 GRS] 




Érase una vez, un país lleno de príncipes y de princesas que vivían en armonía, eran felices y comían lo que les apetecía.

Un aciago día, la sombra de un grupo de grandes compañías que caminaban juntitas de la mano [aunque aparentaban no hablarse y fingían competir entre sí] planeó sobre este pequeño y feliz país, y nunca fue igual.

Estas empresas hicieron creer a los príncipes y a las princesas muchas mentiras gordas gordísimas, como por ejemplo:

...Que el pan engorda
...Que los bollos y galletas engordan
...Que si comes caramelos se te caen los dientes
...Que la cerveza engorda
...Que la lotería toca
...Que las salsas engordan
...Y la mentira sobre la que descansan todas las demás: Que para ser feliz hay que estar flaco.

Lo que nadie nos dijo es que lo que de verdad engorda no son el pan, las galletas o las salsas.

Son las grasas de diverso origen, los azúcares y los aditivos adictivos que nos hacen comer más de lo que necesitamos.

Son los estudios concienzudos que crean sabores que no perduran en la boca, para que sintamos el impulso de comer más para volver a sentirlos.

Son las grandes cantidades de azúcar metidas en cosas como salsas, embutidos, panes industriales o zumos [no hablo ya de bollería industrial y caramelos]

Y que las mismas empresas que llenan de azúcares y grasas las sopas de sobre se forran vendiendo productos light [también llenos de grasas y azúcares, por si alguien lo duda] y remedios para adelgazar, de venta, eso sí, en farmacias, que da como mejor rollo y nos fiamos más.

Este cuento, tiene final feliz.

Una comunidad de personitas inquietas, algunas de ellas bloggeras gastronómicas, decidieron plantar cara a la porquería envasada en sobres que anuncian ser comida, y se dedicaron a compartir con la humanidad recetas tan estupendas como esta, que traigo de El gran libro de las Manzanas publicado por Rosa Ardá

Delicioso... y nada pecaminoso!



INGREDIENTES

Aceite suave de oliva, o girasol, 100 gr
Azúcar, 200 gr [yo usé edulcorante]
Vainilla, media vaina [o unas gotas de esencia]
Harina integral 420 gr
Levadura, 2 ctas
Canela, 2 ctas
Sal, una pizca
Huevos, 2 uds
Leche, 2 cdas
Manzana, 1 ud, grande [250 grs]
Pasas, nueces al gusto [30 grs de cada en mi versión]






MODUS OPERANDI

Lo primero de todo, batimos enérgicamente el aceite con el azúcar o el edulcorante hasta que quede perfectamente integrado.

Añadimos los huevos, previamente batidos, y la leche, lo mezclamos bien hasta que esté uniforme.

En un bol ponemos todos los ingredientes secos [harina, levadura, canela, sal] tamizados para evitar los grumos.

Incorporamos la primera mezcla a la segunda, añadimos la manzana pelada y cortada en daditos. En una taza, ponemos las nueces y las pasas, le añadimos una cucharadita de harina adicional y lo agitamos para que se cubra todo de harina y solo entonces incorporamos todo a la masa y mezclamos con suavidad.

Horneamos a 180º unos 40-45 minutos.





CREMA DE BRÓCOLI

CAL 158 · HC 7,7 · PR 7,2 · GR 9,8 [POR RACIÓN]




Soñador busca piso.

[Luminoso]
A Soñador le gusta mucho dibujar, y necesita luz.

[Amplio]
Soñador necesita cierta cantidad de espacio para poner cosas como zapatillas, camisetas que compra en conciertos y muchos cómics [nadie hasta aquí conoce el significado de la expresión muchos comics]

[Sin muebles]
Que estorben.

[Con árboles que se vean desde la ventana]
¿Que pasa? Son bonitos.

[Amplia cocina]
Donde una blogger gastronómica pueda desahogarse a gusto mientras Soñador hace dibujitos y lee comics. Esto no lo pide Soñador, lo pido yo.

[Precio razonable]

[Ascensor]
Para la compra y las bicis. O patines. Prometemos subir por las escaleras las demás veces.

[Calefacción]
Por favor. En Madrid el invierno es frío.

[Próximo a un mercado de los de toda la vida]

[Vecina anciana y adorable que guarde una copia de las llaves y siempre esté en casa]

[Cuelga-bicis incorporado]

[Un puff enooooooooorme en el salón]

[Próximo al carril bici]
Lo confieso: me da miedito ir por la carretera hasta el carril bici. Y sí, esto también es cosa mía...

[Inspiración]

Y más cosas que mejor no pongo aquí...






INGREDIENTES [4 RACIONES]

Brócoli, 400 gr
Puerro, 200 gr
Caldo de ave, 1 litrol
Aceite, 1 cda [15 ml]
Leche evaporada, 150 gr [sirve nata para cocinar]
Nuez moscada

MODUS OPERANDI

Preparamos la verdura
El puerro: limpio y sin la parte verde, en rodajas 
El brócoli: en ramitos. Yo suelo aprovechar las partes duras y feotas del tronco para hacer cremas, cortaditas en láminas o bastoncitos para que se pochen bien. Si sobra brócoli, mejor que sobren ramitos que después los podemos usar en salteados o ensaladas.

En una sartén, pochamos el puerro con el aceite a fuego medio unos minutos, hasta que empieza a estar blandito. Añadimos el brócoli y lo pochamos todo junto unos minutos más. Incorporamos ahora el caldo y lo dejamos cocer 30 minutos.

Lo trituramos con una batidora o robot de cocina, o lo pasamos por un pasapurés. Lo devolvemos al cazo, añadimos la leche evaporada o la nata, la integramos bien y cocemos 2 o 3 minutos más.

Espolvoreamos con nuez moscada en el momento de servir.





BIZCOCHO DE KIWI ACCIDENTAL

CAL 206,4 · HC 28,0 · PR 7,1 · GR 6,7 [100 GRS]



Es lo que pasa cuando cocinas a seres dotados de voluntad.

Que te la juegan.

Los kiwis que me miraban tiernamente desde las estanterías de la frutería no tenían ninguna intención de ser reducidos a mermelada. La alegría que mostraron al ser comprados, pesados, empaquetados y etiquetados se convirtió en rencor cuando se vieron pelados, desnuditos y reducidos a trozos en la thermomix.

Entendieron su cruel destino: mermelada casera.

Y se vengaron...

Vaya que si lo hicieron...

[Receta: La mitad de azúcar que de fruta, en mi caso edulcorante equivalente a esa cantidad.
Resultado: Una mermelada tan dulce que es imposible im-po-si-ble tomarla. Ni rebajada con yogur, ni con pan y queso fresco, nada, no hay manera.]

Pero yo, que tengo más reflejos que un kilo de kiwis, estuve rápida y me acordé de aquella receta que siempre quise probar, un bizcocho que tenía un aspecto jugoso y aromático, húmedo, maravilloso. Y me acordé de que el ingrediente principal era un cuarto de kilo de puré de manzana. Y me dije... "Uso mermelada de kiwi en lugar de puré de manzana, y no uso nada nadita de azúcar... y tiene que salir algo digno de ser comido... no?"

Estaba en lo cierto.

Cambié manzana por kiwi, y adapté las especias, siguiendo la misma receta. 

[Resultado nº 2: Un bizcocho delicioso, jugoso, denso y lleno de pequeñas semillas de kiwi que crujen cuando muerdes.]

No podría haber sido mejor.



INGREDIENTES

Harina integral, 250 gr
Levadura, 1 cta
Bicarbonato, 1 cta
Avena en copos, 50 gr
Mermelada de kiwi, 250 gr
Yogur natural, 1 ud
Aceite, 60 ml
Huevos, 2 uds
Clavo molido, 3 uds
[Azúcar, debería llevar 150 grs, pero yo no he puesto porque la mermelada era muy dulce]


MODUS OPERANDI

En un bol, batimos los huevos con el aceite, y añadimos el yogur y la mermelada de kiwi, mezclando hasta que quede  homogéneo.

En otro bol, tamizamos la harina con la levadura, el bicarbonato, el clavo y la sal. Añadimos el azúcar o edulcorante [si usamos edulcorante líquido, lo pondremos en la primera mezcla junto a la mermelada y  nunca en este paso] y mezclamos bien.

Sobre el bol de la harina, vertemos despacio la primera mezcla [huevos, aceite, yogur, mermelada] y lo vamos mezclando con suavidad, con movimientos envolventes.

Lo pasamos a un molde y lo cubrimos con los copos de avena. Horneamos a 180º durante 45 minutos o hasta que al pincharlo veamos que está cocido.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...