Vengo de leer a Biscayenne, y creo [con mayúsculas. Creo de creer] que esta reflexión es necesaria.
Voy a sacar
Y vamos a empezar por el principio. Que solo puede ser uno. ¿Quien soy yo?
Detrás de EnLaLuna está una personita de 34 años, que no vive ni por ensueño la vida que pensó pero que no cambiaría la vida que tiene por nada del mundo. Siempre he hecho lo que he querido, y asumido las consecuencias de mis actos, por eso no me arrepiento ni de mis errores.
También hay una persona activa, una madretere de manual, militante de cosas
Y lo confieso, me equivoco muchas veces. Muchas. Infinitas. Y todas, sin excepción, me han servido de algo. Todo tropiezo en la vida es una oportunidad para crecer, esto hay que saberlo.
Una persona incapaz de ocuparse [como se merecen] de sus amigos, multiocupada a tiempo completo porque no es capaz de enfrentarse a sí misma y que se encierra con llave en la cocina cuando no tiene nada que hacer. O cuando lo que tiene que hacer le disgusta profundamente.
Y hablando de pucheros.
Confieso mis más bajas verdades, a saber:
...Hace 8 o 9 años mis conocimientos culinarios eran: arroz con tomate, pasta con tomate, verduras con bacon, ensaladas y sandwich mixto a la plancha. Ya. Ah y filetes, me salían duros como suelas de zapatos pero así y todo los hacía. Y me los comía, qué remedio.
...Se me olvida poner sal a las comidas, y cuando pongo, nunca sé cuanta. Me he comprado un molinillo y sé que 20 vueltas por persona está correcto para platos sosos [patatas o arroz] y cuando llevan más alegría [especias, cítricos] con 15 va sobrado.
...A veces olvido que tengo un blog y me como las cosas sin fotografiarlas. Gula, lo llaman.
...Mi cocina es pequeña y está saturada de trastos. No tengo vajillas maravillosas ni chorrocientosmil manteles de colores ideales de la muerte, me las arreglo con un puñado de trapos de cocina que siempre están arrugados, y cuatro o cinco cuencos y platos que he heredado o comprado en bazares y mercadillos y de los que tengo uno de cada. Y muchos, tienen pequeños desconchones que nunca se ven en las fotos.
...La luz en mi casa es terrible, y uso un foco [de jardín que es el más barato y no tiene pie ni interruptor] y una pantalla de corcho blanco [que saqué de la caja de un plasma que alguien tiró a la basura] para hacer fotos, esto desde hace unos meses, que antes... sin comentarios. Cuando hago fotos pongo el foco boca arriba en la mesa y el corcho en una mano, la cámara en la otra... en fin un show.
...Compro muchos ingredientes y después no sé para qué se usan.
...Olvido que tengo cosas al fuego y se me queman. Habitualmente. El sabor más característico de mi comida es: churruscado.
...Solo como cosas sanas, integrales y poco sabrosas. Nada de azúcar ni de grasas saturadas ni grasas animales. Pero en fiestas de mi pueblo desayuno chocolate con churros y después me como un bocata de txistorra y me siento muy culpable, pero me bebo dos cervezas y se me pasa. Cuando no se me pasa, me tomo otra cerveza.
...Soñador no dice nada de mis desayunos integrales, porque es un ser adorable, pero sospecho que come terrones de azúcar a escondidas. Y cuando duerme mastica en sueños lonchas de bacon a la plancha.
...Todas las cosas que han salido en mi blog están catadas, se han comido y han pasado el control de calidad. Creo honestamente que se pueden cocinar siguiendo la receta sin contratiempos ni sorpresas. Nunca he añadido ingredientes ni modificado fraudulentamente recetas. Y todas mis fotos sin excepción han pasado por Photoshop, ya os hablé de la luz.
...Uso colorantes. Sí. El helado de té verde sale marrón. ¿Que pasa? No he publicado estas recetas por pudor, pero cuando lo haga, los pondré en la lista de ingredientes.
Todo este acto de confesión viene a cuento de un pan de remolacha. El pan, es espectacular. Su textura, su sabor, su miga... pero ay... su amasado no fue ningún cuento de hadas.
Amasar este pan fue la peor pesadilla, y la confesaré con todos mis errores para que aprendáis de ellos, que para esto estamos aquí y creo firmemente que si no repetís mis tonterías os saldrá bien a la primera. Y si no, quien amasa sabe que el pan es muy personal y a veces la masa sale caprichosa y eso siempre es un reto.
INGREDIENTES
Remolacha asada, 220 gr* triturada hasta tener un puré [con algunos tropezones que dan encanto]
Masa madre de centeno [Dan Lepard], 150 gr
Harina de fuerza, 100 grs
Harina floja de trigo, 325 grs
Agua, 200 gr
Sal, 10 gr
*Primer error, cocer la remolacha. Aporté muchísima más humedad de la que necesitaba la masa.
MODUS OPERANDI
Mezclamos la masa madre con el agua y 50 grs de harina de fuerza, lo batimos hasta disolver y añadimos todos los demás ingredientes excepto la sal. Dejamos reposar 30 minutos, añadimos la sal y comenzamos los amasados.
Hay dos opciones, más la mía.
La primera es amasar durante 10-15 minutos. Sospecho que el amasado sería algo menos bestia que el método Bertinet pero andará cerca.
La segunda, método Dan Lepard:
10 segundos de amasado - 15 segundos de reposo
10 segundos de amasado - 15 segundos de reposo
10 segundos de amasado - 15 segundos de reposo
10 segundos de amasado - 30 minutos de reposo
10 segundos de amasado
Y mi método. Empezamos por cocer la remolacha en lugar de asarla al horno. Mal. Muy mal. Esto aporta mucha humedad. Muchísima.
Y un amasado a lo Bertinet, pensando "ya se doblegará". Pero no lo hace. Lejos de doblegarse, al cabo de quince minutos la masa es una bestia pegajosa que no podemos gobernar. Se pega y estira como un demonio malvado. Hay restos rojos por toda la cocina. Encimera. Suelo. Azulejos. Desesperada, llegada a este punto la metí en un molde [ese alien no podía quedarse en otra parte, se desparramaba] y me fui a hacer otras cosas dispuesta a olvidar. Al menos, un rato.
Pero como esa masa rojiza golpeaba mi conciencia, finalmente cedí y escribí en Google "masa pegajosa como lo arreglo" y aquí di con la clave. No soy la primera ingenua, que alivio! Ahora me siento igual de mal, pero más acompañada.
Se deja reposar una hora, se estira la masa y se plega, y se repite dos veces más (tres reposos, estirados y plegados en intervalos de una hora).
Ejem. Digamos que había reposado un rato. Así que me unté de aceite los deditos, la estiré, plegué y noté como la textura había mejorado sensiblemente y no se desgarraba tanto. Una hora. Va bueno, 45 minutos, que ya era tarde. Nuevo plegado, nuevo reposo de 45 minutos. Me fui a la cama, que no aguantaba más. Ya se verá mañana...
Se mete en la nevera y se deja dormir toda la noche y que leve feliz nuestro pan.
Levó, pero no mucho, más bien... poquito :(
Por la mañana, lo sacamos de la nevera, y nos olvidamos de nuestra masa durante una hora, para que atempere. Boleamos, formamos y tallamos, y lo cocemos (15 minutos a 250º y otros 30-35 a 200º, con vapor o un vaso de agua dentro del horno)
Atemperó algo menos, que hacía calor, la boleé y al horno, dentro de su molde que no me fiaba. Metí el pan con un vaso de agua para hacer vapor, y me olvidé de bajar la temperatura. Vaya. Menos mal que el máximo de mi horno son 225º.
Dicho todo esto, cuando el pan enfrió debo decir que:
...En el horno creció muchísimo, desbordó el molde.
...Su sabor es maravilloso, con un recuerdo ligero pero muy profundo a tierra.
...Su miga está bien formada, ligeramente apelmazada en el centro por la mala cocción.
...La corteza es crujiente y gordita, rica rica.
Fuente: Madrid tiene miga
Si no teneis masa madre, probad con la receta de Albahaca y Canela. No he probado esta variante pero la persona que anda tras ese blog merece mi plena confianza.











